El médico ya me dijo que tenía que hacer ejercicios para las cervicales como parte de mi rutina diaria. Cuidarse a una misma es tan importante, o más, que cuidar al planeta. Y se vuelve imperativo si tienes un trabajo sedentario.
Es lo que pasa cuando pasas más de 8h diarias delante de una pantalla.
Lo primero que hay que tener en cuenta, es descansar la vista moviendo los ojos con movimientos lentos:
A parte de moverte de vez en cuando y beber agua, hay algunos ejercicios para las cervicales que van bien para evitar las contracturas en esa zona, si se coge el hábito de hacerlos a diario. Te los ilustro en 6 pasos:
6 ejercicios para las cervicales que te ayudan a evitar la contractura en esa zona
Primero empezaremos moviendo la cabeza con movimientos laterales
Siguiendo esta base, haremos ejercicios parecidos, pero con un movimiento de cabeza circular.
Ya ves que son simples. Solo llevan 10 minutos al día, pero debo recordarte que estos ejercicios son meramente ilustrativos. Están exagerados para que el dibujo se entienda, pero es importante que no fuerces ni lleves al extremo los giros de cabeza. También es recomendable hacerlos con un pañuelo o toalla fina alrededor del cuello. No olvides siempre, siempre, siempre, preguntar y asesórate con un médico o especialista antes de hacerlos por tu cuenta. Es tu responsabilidad.
Yo transformo estos ejercicios para las cervicales en momentos de mindfulness/yoga/meditación. Llámalo como quieras. Pero son minutos que me dedico a mi misma y me escucho. Minutos que, acompañados de una vida activa y un rato de natación a la semana, forman parte de mi forma de cuidarme. Me ha costado, pero he entendido que solo si yo estoy bien, podré estar bien en todo lo demás. Família, amigos, trabajo…
¿A que sí? ¿También te pasa que te sientes contracturada por tener un trabajo sedentario?
Cuéntame en los comentarios, que me encanta leerte.




Pues sí, a mí también me pasa que me siento contracturada de estar tantas horas delante del ordenador. Si es que no es vida… 🙁
Vi un documental en donde los trabajadores de las oficinas estaban obligados a levantarse de sus sillas cada hora y hacer una serie de ejercicios para mover el esqueleto. Creo recordar que era en Japón, ¿cómo no? 😉 Descartando el hecho de que no me gustaba la idea de que tooodoooos los trabajadores se levantaran a la vez e hicieran a la vez los mismos ejercicios, debería ser obligatorio que los trabajadores tuviéramos 10 minutos cada hora para levantarnos y caminar, subir escaleras, bajarlas… De hecho, yo me cojo esa libertad y, cada par de horas me levanto y doy una vuelta al edificio, subo, bajo, veo la luz del sol… Porque ésta es otra: ¿qué me dices del daño que le hace a nuestra vista el estar tantas horas delante de una pantalla? Siempre pienso que de aquí a unos siglos (si la especie humana sobrevive a ella misma), nos diremos: «¡Pero es que estaban locos! ¡Taaaantas horas delante del ordenador, mirando fijamente a un palmo y sin mover el cuerpo!»
Si no estoy equivocada y trabajas desde casa, al menos tienes la ventaja de que te puedes ir levantando y moviéndote sin tener que dar explicaciones a nadie 😉 . Yo iré haciendo tus ejercicios cervicales discretamente por aquí 😉
¡Gracias! 🙂
Delia,ya te imagino haciendo ejercicios en un rincón sin que nadie te vea. Estoy de acuerdo contigo en que debería ser obligado en zonas de trabajo de este estilo, poder hacer ejercicios libremente. De hecho, estos de cabeza, no creo que haya problema, más allá de que te miren raro. Pero también creo que si no empezamos a probarlo un día, nadie cogerá el hábito. Igual no lo hacemos porqué pensamos que no se puede. ¿Dónde está esa ley? igual la solución pasa por hacerlo y punto. Estoy convencida que no pasaría nada 😉
Y cierto, poder estar cerca de la luz del sol, natural, sin fluorescente, también es vida entera para nuestras retinas.
Lo que cuesta es coger el hábito. Menuda filosofada nos hemos pegado 😉
Un abrazo guapa.
Cierto, lo que cuesta es coger el hábito… Pero yo hoy ya he hecho tus ejercicios (y, por cierto, nadie me ha mirado raro… 😉 ).
¿Filosofada? jejeje… Es que la filosofía es lo mío… 😉
Un besote y que trabajes a gusto! :*
¿Lo ves? es que a veces los límites nos los ponemos nosotras mismas.
jeje, pues a mi que las palabras me cuestan… ¡imagínate si no me llegaran a costar!
Feliz días para ti también, Delia. ;*